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domingo, 20 de marzo de 2011

L.I.F.: PARTE 4





LENGUAJES FRACASADOS

Vivimos con y entre palabras, por eso necesitamos purificar el intercambio de palabras. En este capítulo Marina nos hace reflexionar sobre:
“Impedir que el lenguaje se convierta en un arma letal de destrucción doméstica” (pag 78 Martha y George están casados. Son cultos, irónicos e ingeniosos, pero necesitan vivir juntos para demolerse mutuamente. Es una historia de inteligencias fracasadas, consumidas por la frustración y el resentimiento.)
El 80% de las mujeres españolas se quejan de que sus maridos no hablan lo suficiente, y es que hombres y mujeres hablan y escuchan de diferentes formas. Esto es ejemplo del lenguaje fracasado que da lugar a muchos malentendidos y que envenena la vida de muchas personas (diferente configuración del cerebro masculino y femenino). (Ejemplo: “tu hija”, “mi hija”, “nuestra hija”)
“Hay pruebas convincentes de la relación entre dificultades del lenguaje y agresividad, y un gran porcentaje de niños que son llevados al psicólogo por problemas de violencia muestran problemas de lenguaje que en ocasiones no habían sido detectados.”
Muchas personas tienen dificultades para reconocer y expresar sus sentimientos: si no nos detenemos a analizar nuestros sentimientos, no podremos analizar nuestra vida consciente. Pero no hay que pecar ni por exceso ni por defecto en lo que se refiere a nuestro análisis introspectivo. “Nosotros hablamos con nosotros mismos, debido a la necesidad que tenemos de comunicación”, dice Marina, y lo que hay que evitar es la RUMIA, es decir, estar analizándose continuamente. Dice que la rumia es una “rutina infernal que nos lleva a obsesiones y a depresiones”.

Marina hace un inventario de nuestros fracasos en las relaciones íntimas:
  • Nuestra habla interior fracasa cuando no es capaz de dirigir la conducta.
  • Somos comentaristas de nosotros mismos, y estos comentarios a veces nos destruyen y a veces nos animan. Muchas veces son un “incordio vital”.
  • Las incomunicaciones más dolorosas se dan sobre todo en las situaciones amorosas, debido a 3 factores ( es una incongruencia: si hay relación es porque hay confianza, entonces ¿por qué no hay comunicación?):
Silencio: das cosas por obvias , no te apetece hablar. “El primer fracaso de la inteligencia es su ausencia”
Sumisión: aceptar cosas por no armar jaleo.
Malentendidos: no siempre interpretamos lo que oímos porque influyen factores como el contexto, la intención y el retintín.
John Gottman es un experto que estudia los fracasos matrimoniales y distingue 4 etapas en el deterioro de la comunicación conyugal:
  • críticas
  • desprecio
  • actitud defensiva
  • actitud evasiva

    A veces las conversaciones se nos van de las manos y adquieren unas consecuencias que no deseábamos.
    Alexitimia: incapacidad de hablar de los propios sentimientos
    Otro fracaso en el lenguaje es producido por las distintas expectativas respecto a la conversación, lo que suele producir desajustes graves en la pareja. Para evitarlo hay que ser experto en el empleo de la palabra. Los hombres y las mujeres no esperan lo mismo de una simple conversación: el hombre se contenta con hablar de algo, mientras que la mujer busca una mayor conexión emocional. Las mujeres valoran muchísimo una buena comunicación para tener una buena relación con su pareja. (ver cómo niños y niñas hablan de cosas distintas)

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